Bajo el abrigo de mis sábanas
me quedaría eternamente,
esperando que los vacíos a mis lados
se llenaran de ti.
Esperaría una mano
serpenteando en el calor,
una palabra desnuda
viajando de tu voz
a mi pecho abierto.
Volvería cada noche
al sueño abrazado,
a mecerme en tu cuerpo
liberado de muros,
ganado a besos.
Tal vez buscarías tú
mi cuerpo de muros
que derrumbarías con besos.
Arrancarías palabras soñadas
de mi voz oculta.
Recibirías el calor refrescante
de mi mano curiosa.
Y tal vez querrías
que te llenara tus vacíos,
acurrucado como un niño
bajo el abrigo de tus sábanas.
CEDARLEA