Una polilla golpeando débilmente
Al otro lado del espejo
El horror amordaza el aire con contraventanas de madera mojada
Sus manos, que son también las mías, cubren los muebles con sabanas blancas
Nunca tendré el valor de salir de aquí y no regresar
Nadie me oye porque no llamo a nadie
Es inimaginable que alguien llame a la puerta en este momento
De todos modos sería inútil y hasta ofensivo
Porque una vez más decido dejar de existir
Aceptaré tus dulcemente encubiertos
intentos vanos por volver al punto de partida
Sé lo que viene ahora
Sé lo que no vas a decir nunca
Aceptaré tus condiciones porque te quiero
Sin importarme que tu abrazo sea el espejismo mas cruel
Sólo para sobrevivir a la sed de mil desiertos